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Sunday, March 28, 2004



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brota del pequeño corazón de un hombre
un arrebato febril
Keats

Son los años, llegan de golpe,
se instalan en el cuerpo, en las articulaciones
en la piel.
Te tiran del cabello, vociferan tu nombre
sobre todo te obligan a recordar
la azul noticia del mar que lame tus tobillos
(¿Hay una llave allí?)

Eres un niño –pantalones cortos, fleco sobre la frente-
y caminas de la mano de tu madre
que es de pronto un diccionario.
Señala: ¡es allí!, te dice con el dedo y con los labios
y miras la verde casa de la memoria: el paisaje de tus abuelos:
una palacio, un lagar, un estanco en el que despachas ese día

Duermes en las húmedas sábanas y en el mullido colchón
que fue de ellos
sombras y sombras en el tapiz de los muros
-una tribu y su milagro-
y dejas de tener ocho años, estás hecho de siglos
te han arrancado de la tierra con los dientes

Otra vez el embrujo del recuento:
la pluma y el papel que te permiten vivir se rasgan con
palabras: es la primera ocasión
Una mano mueve la tuya, lo sentirás siempre
Está allí, tú sabes su nombre,
oyes sus pisadas arrastrándose
estás hecho de nostalgia
te han esculpido con golpes de silencio
y los ríos del recuerdo son ingratos
(¿Qué abre esa llave?)

Apuras una copa, fría como cicuta
besas los labios de tu mujer, hay un abrazo acuático
y algas, y anémonas, y medusas.
tampoco estás allí sino en la noche
los dos miran la vía láctea, hace frío, se toman las manos
es el primer beso sobre la tierra
tiembla: vuelves a nacer
Estás hecho de dolor, corre rápido por tus venas
respiran los árboles en ese fugaz plenilunio


Tres veces tres te has multiplicado,
terribles los espejos que te devuelven, como en la feria,
cientos de veces transformado
¡Seis ojos te observan mientras intentan descubrirse!
algún día –infinita sabiduría de la meiosis-
te mirarán como se contempla a un árbol
y desearás tener alas y no esas robustas raíces de ceiba
Estás hecho, también, de futuro,
pero no te engañas: conoces que el porvenir se nutre
de memoria,
(que sabe también a la fría sal del Cantábrico)
de lágrimas
del atroz hábito de la ceniza

(Has tirado al fin la llave)

Ahora gritas con la irresponsable voz de tus años:

-Abuelo, algún día estaremos de regreso


28 de marzo 2004


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